La complejidad y competencia tecnológicas hacen muy difícil, que un cliente evalué correctamente el producto o servicio. El cliente busca comprar:
No suele ser fácil encontrar estos datos en las primeras entrevistas.
El cliente, no se dedica a la tecnología del proveedor, por otra parte no siente urgencia por comprar. La predisposición a cualquier adquisición es:
Por ello, antes de presentar la empresa o el servicio debe:
- Incrementos en ventas.
- Incrementos de productividad.
- Reducciones de costes.
No suele ser fácil encontrar estos datos en las primeras entrevistas.
El cliente, no se dedica a la tecnología del proveedor, por otra parte no siente urgencia por comprar. La predisposición a cualquier adquisición es:
- No funcionará.
- No será necesario.
- No será barata.
- No será el único.
- Se podrá comprar mejor.
- Se podrán vivir sin el.
- Se podrá comprar más baratos en otro lugar.
- Mientras la competencia no tenga esa ventaja no es necesaria en la adquisición.
Por muy nueva que sea la tecnología ofertada, existirá algo parecido en el mercado, y mientras la competencia no la tenga, no es necesario adaptarse a ella.
Lo que el cliente sí puede, evaluar es:
- Nuestra seriedad.
- Nuestra profesionalidad.
- Si la relación que establecemos es de mutua confianza o somos unos comerciales más que buscan la comisión.
El cliente me evalúa a mi, no el producto, en función de si apruebo estará en disposición de plantear la adquisición.
Por ello, antes de presentar la empresa o el servicio debe:
- Conocerse la empresa del cliente, y sus necesidades
- Haberse ganado la confianza del cliente
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