Cuando recuerdo escuchar esa frase, me sube un escalofrió por toda
la espalda, que me obliga a mirar en todas direcciones en busca de escapatoria.
En uno de los casos la mantenía un responsable de compras de un
grupo industrial proveedor de automoción.
Resulta que los proyectos que nos adjudicaron eran de fabricantes
suspendidos. Los rating que los todo poderosos de S&P; Fitch; y Moody´s
emitieron los dejaban como malos pagadores.
Lo de pagar bien se traducía en dificultados para homologar,
retrasos documentales para el aprobado final, pago mediante autofactura, pagos
a 116 días, cargos no pactados por no calidades, discusiones a cuchillo para
repercutir subidas de materiales.

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